Sin diseño no somos nada

Si bien es cierto, el ser humano tiene la capacidad de comunicarse a través del sonido que forma las palabras, también requiere una necesidad mayor, la de los símbolos, por ello surge el diseño de símbolos rupestres en las cavernas, un sistema de códigos que amalgaman una idea.

 

Con el paso de los años el hombre depuró este diseño y formó la escritura a partir del alfabeto, la imprenta nace con la llegada de la revolución industrial y  se logra consolidar la profesión del diseñador gráfico y esto da paso a la impresión litográfica, reproducción de diseños a gran escala y por tanto la explosión del negocio de la imprenta y el incremento de la publicidad.

 

Para el siglo XX el ser humano creía haberlo visto todo, sin embargo, había más por aportar, brota la industria digital, donde muchos creían ver morir el negocio de la publicidad, la marca y el diseño impreso, y da el giro más alarmante y generoso que se pudo dar en el contexto de la comunicación.

 

El marketing apoyado de la tecnología creó un nicho latente y para nuestros días,  las marcas piden a gritos el trabajo digital y el diseño, que sin duda alguna vive su mejor momento, dado que pasa de una imagen en segunda dimensión a exponer imágenes 3D e interactivas, que aportan mejor y mayor material visual a ese sistema de códigos, que poco a poco genera más hambre en los ojos de los espectadores.

 

Este cambio aporta mayor tecnología, nuevos sistemas de color RGB (color luz), los primeros editores HTML, que permiten la inserción automática de etiquetas y ofrecen una previsualización del conjunto de componentes gráficos insertados en las páginas. La web ahora cuenta con una amplia gama de colores en sus fondos y también diferentes texturas, botones, barras y una infinidad de iconos, lo que sitúa al diseño gráfico como el seductor de los usuarios en la red, ayudándoles intuitivamente a navegar una nueva plataforma que llegó para quedarse.

 

Siendo así el diseño el intermediario entre la codificación y decodificación de los mensajes, valiéndose de la eficacia para acaparar las miradas de los consumidores más selectivos y robustos en la selva digital, quienes viven y hacen migrar a las marcas en busca de likes, shares y visitas.

 

Por tanto, el diseño es el aliado imprescindible para evitar que el contenido sea ignorado, dentro de una guerra de información, data y servicios, provocando en los espectadores empatía y aprobación para acercarlos a los productos y las marcas, valiéndose del poder eminente de la seducción, haciéndonos ver que sin diseño no cabría paso al fácil intercambio de servicios, al nacimiento de un producto o una marca; es decir sin diseño no somos nada.

2016-10-19T16:17:04+00:00 marzo 29, 2016|