Las Redes Sociales de cara al desastre

Por Esteban Halabí Flores, asesor de comunicación digital
Agosto y setiembre fueron meses oscuros para el continente americano.
Iniciaron con Harvey, y su ola de destrucción al sur de los Estados Unidos. Poco después de que el huracán se disolviera, la pequeña tormenta tropical que se formaba en las costas occidentales de África, fue bautizada con el nombre de Irma. Acto seguido, se desencadenaría una serie imparable de desastres naturales –el terremoto de Chiapas, seguido a escasos 12 días por el de Puebla, para terminar con los estragos ocasionados por el huracán María–, que al día suman más de 800 fallecidos y un sinfín de afectados. Pero, ¿qué pasó durante las horas más oscuras? ¿Cómo se hizo cara a los desastres, mientras e inmediatamente después de que sucedieran?
Las Redes Sociales –y la comunicación digital en general– se convirtieron como herramientas útiles de ayuda e información. Ejemplo de esto fue el terremoto que afectó la Ciudad de México. Tras el hecho, usuarios de Twitter difundieron números telefónicos de asistencia y nombres de hospitales para que personas afectadas pudieran encontrar rápidamente los recursos que necesitaban.
Otro caso importante fue el del huracán Harvey y su trayectoria por Texas. Cuando las líneas de emergencia del 911 se saturaron, los habitantes de Houston comenzaron a publicar sus direcciones en Facebook para pedir auxilio. Semanas después, antes de que Irma tocase tierra en Miami, la Oficina de Turismo del estado de Florida envió mensajes de precaución en Facebook a personas que, de acuerdo con la red, se encontraban visitando el área.
Redes sociales menos virales que Facebook y Twitter, también fueron útiles. Varios residentes de Florida, por ejemplo, utilizaron GasBuddy –una red para compartir y consultar precios de combustible alrededor de los Estados Unidos– para saber en cuáles lugares quedaba gasolina disponible y cuánto les costaría movilizarse de A a B utilizando su automóvil.
Google, a su vez, jugó un papel de mucha relevancia. Habilitó la función de Alertas SOS, que consistían en recopilar todos los datos disponibles en la web con el objetivo de “hacer que la información de emergencia sea más accesible durante un desastre natural o provocado por el hombre”. Para los terremotos de México, activó un localizador de personas para ayudar a los afectados a reunirse con familia y amigos, y creó una lista pública y editable de personas rescatadas.
Es cierto que, al estar en manos de cualquier usuario, las Redes Sociales también pueden provocar problemáticas, desinformación, o preocupaciones falsas en momentos de tragedia. Sin embargo, su uso controlado, verificable y sistemático, resulta efectivo en las tareas de prevención, rescate y divulgación informativa. Queda esperar que, ante la inminencia de nuevos desastres naturales, la mano que tienden las Redes Sociales a las personas afectadas sea cada vez más firme.
Fuentes: Huffington Post, The Wall Street Journal, Google, GasBuddy

2017-09-29T21:04:56+00:00 septiembre 29, 2017|